Geopolítica Simplificada

115. Turquía, La Nueva Potencia Regional (publicado en Julio 2026)

Antecedentes

Turquía ocupa geográficamente un lugar estratégico: por un lado, contiene a Rusia en el mar Negro protegiendo a sus aliados de la OTAN. Por otro lado, ocupa un rol importante en el equilibrio de poder de Medio Oriente y se ha convertido en un interlocutor indispensable para Arabia Saudita y Egipto. Pero su ascenso genera tensiones en ambas regiones. Europa no la considera plenamente europea ni liberal, pero su rol es indispensable luego de que Putin decidiera invadir Ucrania. En Medio Oriente rivaliza con Israel por la influencia sobre el territorio sirio y se posiciona para liderar al mundo sunita frente a Irán. Hoy Turquía posee los atributos para continuar creciendo como una potencia económica y militar: su población sigue creciendo, es relativamente joven y mantiene un fuerte sentimiento nacionalista, y sus industrias, incluida la militar, continúan ganando mercados en el mundo. ¿Podrá ser Turquía una potencia capaz de contribuir a una paz duradera en Ucrania y convertirse en el principal factor de estabilidad en Medio Oriente?

Mitos actuales

  • Turquía liderará una alianza militar contra Israel. En los últimos años, con la caída del régimen de Asad en Siria y la retórica más pro-palestina de Erdogan, muchos analistas comenzaron a imaginar una guerra inexorable entre ambos países. Pero no tendría ningún sentido estratégico para ninguno de los dos. Turquía e Israel comparten un interés común en controlar el territorio sirio para que no sea un espacio donde grupos separatistas kurdos, islamistas radicales o Hezbolá se rearmen. Por otra parte, la retórica pro-palestina de Erdogan responde más al objetivo de consolidar su liderazgo en el mundo sunita y fortalecer su apoyo interno. De hecho, en términos económicos existen varias oportunidades para que ambos países comercien mucho más, sobre todo desarrollando gasoductos que transporten gas del Mediterráneo oriental hacia Europa, y a su vez petróleo que provenga del Golfo Pérsico hacia Europa a través de Jordania, Israel y luego Turquía.

Mis predicciones

  • Europa tendrá que integrar aún más a Turquía en la economía del continente para reforzar la alianza militar. Por años Europa temió integrar aún más a Turquía a las principales instituciones del viejo continente. Su régimen autoritario y sus industrias protegidas no se ajustaban a los estándares europeos. Pero Turquía se ha vuelto indispensable para la seguridad europea. Si Turquía no tuviera un gobierno fuerte y una fuerza militar considerable, Putin no hubiera cumplido la Convención de Montreux, que limita el paso de buques de guerra por los estrechos del Bósforo y los Dardanelos cuando existe un conflicto armado. También Europa necesita industrias competitivas turcas que pueden eventualmente reemplazar parte de los productos baratos chinos. Las tensiones económicas entre el viejo continente y China continuarán creciendo en los próximos años y posiblemente escalen en una guerra proteccionista.

 

  • Estados Unidos necesita a Turquía para reemplazar parte de sus tropas y armamentos en la defensa de Europa. Con el foco puesto en Asia para contener militarmente a China, Estados Unidos ya no puede mantener tantas tropas en Europa. Turquía ha desarrollado una industria militar autóctona, por ejemplo, produciendo drones baratos para la defensa de Ucrania. Su prioridad es renovar sus aviones de combate por los nuevos F-35 americanos, en una versión con menores capacidades que la israelí. Para esto Erdogan tiene que descartar los sistemas de defensa antiaérea S-400 que había comprado hace unos años a Rusia. Si los F-35 operaran junto a esos radares rusos, Moscú podría obtener información valiosa sobre cómo detectarlos. Erdogan no tuvo otra alternativa que comprar esos sistemas cuando ni Europa ni Estados Unidos querían venderle sus versiones más avanzadas. Ahora ambos sistemas son incompatibles. Turquía necesita homologar todos sus sistemas armamentísticos con la OTAN.

 

  • Turquía competirá activamente por el liderazgo del mundo sunita sin el islamismo extremo. La guerra contra Irán, la implosión del régimen de Asad en Siria y el ascenso militar de Israel abren una oportunidad para que Turquía aumente su influencia regional. Erdogan se presenta como un líder nacionalista musulmán sin recurrir a la retórica del islamismo extremo. Puede entenderse con Israel dando tranquilidad al resto de los países árabes. También Turquía ofrece una solución para Estados Unidos al brindar mayor estabilidad en la región, una evolución que China probablemente tampoco objetará. Los líderes autoritarios naturalmente se entienden cuando están geográficamente lejos.

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