Geopolítica Simplificada

116. La “Invasión” a Europa

Antecedentes

La semana pasada, decenas de miles de marroquíes intentaron arriesgar su vida para buscar una oportunidad en Europa cruzando hacia Ceuta. Todo indica que confluyeron al menos tres factores: primero, la retórica permisiva del gobierno español frente a la inmigración ilegal; segundo, la pasividad del gobierno marroquí para castigar a Sánchez por haber visitado Algeria una semana antes; y finalmente, la viralización en las redes sociales de que existía una oportunidad para cruzar de forma relativamente segura hacia España. En todo caso, los eventos de Ceuta son apenas un síntoma de uno de los dos grandes desafíos de seguridad que enfrentará Europa durante las próximas décadas. Por un lado, la presión migratoria de millones de jóvenes africanos que buscan un futuro mejor desde un continente marcado por guerras civiles, economías disfuncionales y regímenes autocráticos. Por otro, una rusia militarista que se siente amenazada por Occidente e incurre preventivamente en guerras como la de Ucrania. Los partidos de extrema derecha europeos ganan cada vez más apoyo proponiendo endurecer las fronteras y limitar la inmigración. ¿Cuál será la reacción de las sociedades y los gobiernos europeos frente a estos dos desafíos de seguridad?

Mitos actuales

  • Las instituciones europeas son suficientes para detener la inmigración ilegal hacia el continente. Hace décadas Europa organiza la libre circulación de personas mediante la zona Schengen, que permite a quienes ingresan legalmente desplazarse sin controles fronterizos entre la mayoría de sus países miembros. Este sistema supone que todos aplican estándares similares de control migratorio para proteger la frontera exterior común. Durante muchos años funcionó razonablemente bien. Sin embargo, el aumento sostenido de la inmigración irregular por el Mediterráneo y, especialmente, la llegada de más de un millón de refugiados durante la crisis migratoria de 2015 puso bajo una enorme presión al sistema. A pesar de la mayor coordinación entre los gobiernos y del incremento de los patrullajes en el Mediterráneo, estas medidas no fueron, ni serán, suficientes para detener las sucesivas oleadas migratorias ni las redes de tráfico ilegal de personas.

Mis predicciones

  • Los gobiernos de centroderecha incorporarán progresivamente a los partidos de extrema derecha en sus coaliciones. A excepción de España, casi todos los gobiernos europeos son coaliciones de centro y partidos de derecha, pero todavía manteniendo fuera del gobierno a las fuerzas de extrema derecha. Sin embargo, estos partidos extremistas continúan creciendo electoralmente impulsadas por una postura mucho más dura frente a la inmigración y por el descontento por la falta de asimilación de las comunidades de inmigrantes que ya residen en sus países. En los próximos años, las coaliciones gobernantes no tendrán otra opción que ir sumando a estos partidos al gobierno y, por lo tanto, endurecer aún más las políticas de inmigración y blindar aún más las fronteras de Europa.

 

  • Se limitará aún más el libre movimiento de personas por el continente. Estos partidos de derecha son más euroescépticos, no creen que la unión europea pueda resolver los desafíos que presenta la inmigración en cada uno de sus países. Como consecuencia, los gobiernos comenzarán a priorizar cada vez más el control de sus propias fronteras nacionales sobre el funcionamiento del sistema común. Será más frecuente la suspensión temporal de las reglas de libre circulación ante nuevas oleadas migratorias o amenazas a la seguridad. Esto aumentará las fricciones entre los Estados miembros y debilitará gradualmente algunas de las instituciones más importantes del proyecto europeo.

 

  • Algunos países africanos y Rusia utilizarán la inmigración ilegal como un instrumento de presión política contra Europa. Frente a las dificultades europeas para actuar como un bloque cohesionado, países en África y Rusia utilizarán los flujos migratorios para obtener concesiones políticas, económicas o militares. Rusia, a través de Bielorrusia, ya facilitó el ingreso de migrantes hacia Polonia y los países bálticos en 2021. Marruecos ha demostrado en distintas oportunidades que le basta con relajar temporalmente los controles fronterizos para generar una fuerte presión sobre España. En los próximos años, gobiernos autocráticos continuarán explotando esta vulnerabilidad europea como una herramienta de negociación. El ascenso de la extrema derecha profundizará aún más las tensiones entre los Estados miembros y debilitará la capacidad de las instituciones europeas para responder de manera coordinada.

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