(mayo 2026, Columna Número 104)
Antecedentes
En estos momentos los dos lideres más poderosos del mundo se están reuniendo en Pekín. Al final de la cumbre van a anunciar acuerdos comerciales que beneficiarán a ambos países. China se comprometerá a comprar productos agropecuarios y aviones americanos a cambio de que Trump no ponga tarifas adicionales a los productos chinos que entran a Estados Unidos. Los dos lideres no quieren arriesgar una escalada comercial como la última vez, donde Xi respondió a la prohibición de exportar minerales raros frente a las nuevas tarifas de Trump. Pero los temas más importantes que estarán en la mesa, aunque no se harán del todo públicos, tienen que ver con la seguridad global y la guerra en Irán. Ambas potencias necesitan que la guerra se termine, pero difieren en los términos. Trump necesita un mejor deal que el que firmó Obama en el 2015, y Xi se conformaría con un Irán no tan débil que pueda seguir dividiendo a Occidente y obligando a Estados Unidos a destinar parte de sus fuerzas militares en Medio Oriente.
Mitos actuales
- Ambos lideres buscarán un “gran acuerdo” por Taiwán. Muchos especialistas temen que Trump pueda entregar Taiwán a cambio de obtener grandes beneficios comerciales, mientras tenga garantías para el acceso a los chips de TSMC. Trump sabe que Xi estaría dispuesto a pagar un gran precio para que Estados Unidos no defienda más militarmente a la isla. Pero esto no va a suceder. Los riesgos para Estados Unidos serían enormes: Taiwán por varias décadas más seguirá cuasi monopolizando la producción de los chips más avanzados para la IA, y también sería un golpe mortal para las alianzas militares y comerciales que hoy posee Estados Unidos con Japón, Corea del Sur, Australia y Filipinas. Estos países ven en la defensa de Taiwán la primera barrera de contención para la expansión china en el Pacífico.
Mis predicciones
- Ambos lideres se pondrán de acuerdo para evitar una guerra comercial. Trump se puede dar el lujo de aplicar tarifas y sanciones comerciales a aliados o a países como Brasil o Rusia, pero no a China. Las economías continúan siendo muy interdependientes y cualquier escalada puede provocar una crisis global y una recesión en ambas economías. Xi tampoco puede darse el lujo de provocar a Trump. Su economía está siendo castigada por la guerra, con mayores costos en muchos de sus insumos, y necesita seguir exportando al mercado americano para que la economía china siga creciendo. Las exportaciones a Estados Unidos continúan batiendo récords.
- Xi acordará con Trump empujar a Irán a la mesa de negociaciones. Trump sabe que Xi puede ejercer presión sobre los miembros del régimen para negociar un acuerdo más cerca de las demandas americanas. Xi aceptará colaborar a cambio de que Trump levante las sanciones a las refinerías independientes chinas que compran el petróleo iraní y que, cuando termine la guerra, le permitan a las compañías chinas reconstruir la infraestructura persa sin que sean objetivo de nuevas sanciones.
- Trump se comprometerá a restringir futuras ventas de armamento a Taiwán. Con el fin de apaciguar a Xi, Trump restringirá ventas de sistemas de defensa avanzados a Taiwán, pero sin vulnerar la disuasión militar actual que posee la isla para evitar una invasión marítima. En el 2025, Washington le vendió a Taiwán USD 11 mil millones en armas y este año estaba planificado vender otros 14 mil millones. Esa última venta será menor y con restricciones en el tipo de armamento.
- No habrá acuerdo para restringir la carrera en la inteligencia artificial. Por último, muchos estrategas ven que la IA necesita acuerdos estratégicos entre las potencias, como lo hubo con las armas nucleares. Ninguna potencia quiere que el rival alcance una supremacía absoluta que genere un desbalance capaz de provocar una respuesta militar preventiva. Tampoco quieren que una IA sea lo suficientemente poderosa como para tomar control de recursos o sistemas críticos. Pero todavía estamos en una fase temprana donde Estados Unidos no puede o no quiere regular a sus propias empresas, mientras que China sí ejerce un mayor control por la naturaleza autocrática de su sistema. Sin embargo, las empresas avanzan más rápido que los gobiernos. El último modelo de Anthropic, Mythos, no fue lanzado al público todavía porque es tan efectivo que puede ser utilizado para infiltrarse en grandes compañías tecnológicas. Esto es una preocupación primordial para los estrategas chinos, que no saben qué secretos o debilidades podría descubrir Mythos en China. La carrera por la IA ya no es solo afecta nuestras vidas cotidianas, sino es un componente clave en la competencia entre las grandes potencias.