Geopolítica Simplificada

112. El Aniversario y El Funeral (publicado en Julio 2026)

Antecedentes

En la sabiduría popular Estados Unidos perdió la guerra contra Irán. Pero más allá de cómo continúe el conflicto y las negociaciones, es más importante observar qué les depara a ambos países durante los próximos 50 años. En estos días Estados Unidos cumplió 250 años, mientras que Irán organiza el funeral de Jameneí, en el que se estima participarán al menos 10 millones de iraníes y varias delegaciones internacionales. Muchos interpretan estos acontecimientos simultáneos como el principio del fin del liderazgo americano y el fortalecimiento del régimen teocrático iraní después de haber enfrentado a la mayor potencia militar del mundo.

Mitos actuales

  • Esta vez es diferente: la guerra mostró las debilidades y limitaciones de Estados Unidos como potencia global. “La guerra en Medio Oriente, precios más altos de la gasolina para los consumidores americanos, un presidente volátil y divisivo”. Parece que estamos hablando de hoy, pero en realidad se trata de 1976, cuando Estados Unidos cumplió 200 años. El país venía de una década marcada por la inflación, el desastre de Vietnam, varias guerras en Medio Oriente y la renuncia de Nixon tras el escándalo de Watergate. Resulta fácil pensar que los desafíos actuales representan una crisis sin precedentes. Sin embargo, cincuenta años después, la expectativa de vida pasó de 72 a 79 años, la economía creció más de 300 % en términos reales y hoy existen derechos, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, que entonces eran impensados. La sociedad americana es hoy más rica, más sana y más inclusiva que hace medio siglo.

Mis predicciones

  • Estados Unidos continuará siendo la potencia económica dominante durante los próximos 50 años. Hace cincuenta años la economía americana representaba aproximadamente una cuarta parte del producto mundial, alrededor del 25 %, una participación que prácticamente mantiene hasta hoy. En ese mismo período, China pasó a representar cerca del 18 %, pero gran parte de ese crecimiento desplazó el peso relativo que antes tenían Europa y Japón. Hace cincuenta años Europa representaba cerca del 30 % de la economía mundial y Japón alrededor del 15 %; hoy representan aproximadamente el 17 % y menos del 4 %, respectivamente. Estados Unidos continúa teniendo la economía más dinámica del mundo. Lidera la inteligencia artificial, el software, la biotecnología, la exploración espacial y los mercados de capitales. Y, por sobre todo, ninguna otra moneda desafía seriamente al dólar como eje del sistema financiero internacional.

 

  • Irán será todavía un régimen más represivo si no ocurre una contrarrevolución interna o una coalición internacional decide descabezar al régimen por la fuerza. Los sobrevivientes del régimen probablemente profundicen el mismo camino iniciado hace casi cincuenta años: mantener la capacidad de amenazar el tránsito por el estrecho de Ormuz, reconstruir su arsenal de misiles con alcance sobre sus vecinos, Israel e incluso parte de Europa, y no abandonar su objetivo de desarrollar armas nucleares. El costo de ese camino seguirá recayendo sobre la sociedad iraní, no solo por las sanciones económicas y el riesgo permanente de guerra, sino también por una mayor represión interna. Persistir en un modelo que ya demostró sus límites profundizará la depresión económica del país y acelerará la pérdida de importancia estratégica del Golfo Pérsico a medida que el mundo continúe diversificando sus fuentes de energía.

 

  • Estados Unidos continuará teniendo aliados globales; Irán, cada vez menos. Más allá de quién gobierne Washington, los aliados tradicionales de Estados Unidos renovarán sus acuerdos comerciales y de seguridad. Trump, con sus actitudes desafiantes y contradicciones, llevó a muchos de ellos a revisar sus esquemas de defensa y aumentar su gasto militar. Sin embargo, en el largo plazo, los países europeos y socios del Pacífico como Japón, Corea del Sur y Filipinas seguirán considerando a Estados Unidos un aliado indispensable. Comparten instituciones democráticas, economías de mercado y alianzas construidas durante décadas, lo que les permite atravesar crisis puntuales como la defensa de Ucrania o las tensiones generadas por la insistencia de Trump sobre Groenlandia. Por el contrario, Irán enfrentó esta guerra prácticamente solo. Sus principales socios, China y Rusia, limitaron su apoyo a gestos diplomáticos y asistencia no militar simbólica. Decenas de países, incluso algunos que fueron atacados anteriormente por Irán, como Qatar o Arabia Saudita, enviarán delegaciones al funeral de Jameneí. Pero el simbolismo diplomático no reemplaza la ayuda militar, económica y tecnológica que una verdadera alianza proporciona cuando un país enfrenta una guerra.

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