Antecedentes
Trump finalmente decidió no expandir una acción militar para tomar el control del estrecho de Ormuz y negociar un memorándum por 60 días para lograr luego un acuerdo más extenso. El espíritu de los 14 puntos asume que el régimen islámico finalmente abandone sus ambiciones nucleares a cambio de abolir todas las sanciones económicas y otros beneficios financieros. Trump priorizó la salud de la economía americana, e indirectamente la economía global, para mejorar las chances de su partido en las elecciones de medio término. El memorándum también incluye la cesación de hostilidades entre Israel y Hezbollah, sin la participación ni de Israel ni del Líbano en las negociaciones.
Mitos actuales
- Los líderes del régimen usarán los fondos frescos para reconstruir la economía iraní. Cuando Obama firmó el acuerdo con Irán en 2015, se liberaron aproximadamente 100 mil millones de dólares que teóricamente se usarían para reconstruir la economía iraní. Pero el régimen utilizó estos fondos para fortalecer al aparato represivo, a las compañías ligadas con la Guardia Revolucionaria y continuar desarrollando sus fuerzas militares, sobre todo su programa de misiles. También luego se estableció que Irán nunca abandonó del todo su programa nuclear, sino que continuó secretamente desarrollándolo. Las prioridades del régimen no cambiaron con el acuerdo con Obama, ni cambiarán con este acuerdo.
Mis predicciones
- No habrá un acuerdo final en 60 días. Es prácticamente imposible que las partes se pongan de acuerdo en los detalles de cada punto, como por ejemplo qué hacer con el material nuclear ya enriquecido. También cómo se constituiría el fondo para la reconstrucción del país y cómo se usaría. Por otro lado, Israel o Hezbollah, a pedido de Irán, podrían romper el cese al fuego en el Líbano, retrasando cualquier negociación. Trump necesita por lo menos cinco meses para llegar a las elecciones de medio término sin el reinicio del conflicto. El régimen, por otro lado, cada mes ganando sin sanciones y pudiendo vender petróleo se traduce en miles de millones de dólares para rearmar su arsenal de misiles y drones, y continuar financiando sus proxies.
- El régimen no cambiará su ecuación estratégica eligiendo la prosperidad económica. Irán podría ser en pocos años una economía mucho más rica si dejara de ser una amenaza para sus vecinos, Israel y la economía global. Pero el régimen necesita de sus enemigos externos para sobrevivir y justificar su existencia. En caso de que las sanciones vayan disminuyendo, el régimen impondrá nuevas restricciones internas para continuar controlando la entrada de divisas al país y apoderándose de gran parte de la riqueza nacional. El régimen es profundamente impopular y depende del control político, económico y represivo para garantizar su supervivencia.
- Israel limitará sus acciones militares en el sur del Líbano, pero responderá militarmente si hay un ataque coordinado de Hezbollah. Trump es mucho más solidario con Israel de lo que fue Biden y Obama. Pero no pondrá en juego su legado político dejando que Netanyahu consiga su objetivo de máxima en el Líbano destruyendo permanentemente a Hezbollah. Israel tendrá que buscar otra oportunidad en el futuro para terminar con Hezbollah, posiblemente con la ayuda de una parte de la sociedad libanesa, cansada de ser rehenes de un grupo terrorista que no prioriza los intereses de su país.
- No habrá un acuerdo permanente que se cumpla en el largo plazo. El régimen iraní es experto en la negociación interminable y la estirará lo más que pueda. Tampoco renunciará a tratar de obtener un arma nuclear, ni dejar de apoyar a sus proxies. Si algo aprendieron de esta guerra es que necesitan más misiles, drones y proxies más fuertes para aumentar la disuasión y no ser atacados nuevamente. Los fondos frescos irán para esto. Y Estados Unidos, Europa y los paises del Golfo no tardarán en darse cuenta de que Irán no tendrá ninguna intención de cumplir lo que dice que acordará.