Geopolítica Simplificada

110. El “Chokepoint” del Siglo (publicado en junio 2026)

Antecedentes

El estrecho de Ormuz es un “chokepoint” o un cuello de botella estratégico, donde muchos países del mundo dependen de los insumos que transitan diariamente. A pesar de que los estrategas militares americanos planearon por décadas la respuesta a un posible bloqueo iraní, se vieron sorprendidos por el uso de drones, minas y lanchas rápidas. En el corto plazo para Irán cortar este chokepoint es redituable militar y políticamente, como vemos estos días en las negociaciones que conlleva el memorándum firmado. Pero en el largo plazo el uso del chokepoint como presión debilita su poder. Los países antes del chokepoint ya construyen vías alternativas para sacar sus productos. Mientras que los países detrás del chokepoint buscan insumos o proveedores alternativos para alimentar sus economías. Por ejemplo, los países árabes del Golfo empezaron a expandir sus oleoductos para esquivar el estrecho, mientras que Estados Unidos aumentó su producción y exportación de petróleo y gas a niveles récord. Al mismo tiempo, China redujo sus importaciones de petróleo en alrededor de 3 millones de barriles diarios, equivalente a una caída cercana al 30% respecto de los niveles previos al conflicto.

Mitos actuales

  • Los chokepoints son estratégicos en el largo plazo. La historia nos demuestra lo contrario. Un buen ejemplo es cómo Egipto bloqueó el Canal de Suez luego de la Guerra de los Seis Días durante varios años. Las empresas navieras mundiales no tardaron mucho en construir barcos más grandes que pudieran dar la vuelta a África conectando Europa con Asia. En consecuencia, el precio por tonelada transportada descendió considerablemente. Una vez que Egipto reabrió el canal, gran parte del comercio mundial ya no necesitaba pasar por allí. Algo parecido ocurrió con los gasoductos rusos hacia Europa luego de la invasión a Ucrania. Putin pensó que Europa no tenía otra alternativa que consumir gas ruso barato, pero en pocos meses Europa instaló nuevas terminales de gas natural licuado para recibir barcos de Qatar y Estados Unidos.

Mis predicciones

  • La economía mundial es más versátil que lo que los expertos señalan públicamente. Cuando comenzó la guerra, expertos en economía y geopolítica salieron en los medios explicando cómo el petróleo se iría a más de USD 200 por barril. Su principal argumento era extrapolar lo que sucedió con los shocks petroleros de finales de los 70, cuando la OPEC impuso embargos a Occidente. No tuvieron en cuenta que la economía mundial posee hoy mayores mecanismos para sustituir fuentes de energía o buscar otras fuentes de insumos en otras partes del mundo. Por ejemplo, las técnicas de fracking les permite a Estados Unidos aumentar su producción en pocos meses. Al mismo tiempo, China pudo reducir rápidamente su consumo de petróleo aumentando el uso de energías renovables gracias a la electrificación de su economía.
  • El control del estrecho de Ormuz irá perdiendo importancia estratégica. Más allá del tipo de acuerdo final al que lleguen las partes, el paso por el estrecho siempre estará en vilo por la posible amenaza de Irán de volver a bloquearlo. Los nuevos oleoductos disminuirán su importancia relativa, mientras que la producción de otros insumos como fertilizantes migrarán a otras partes del mundo que no tengan chokepoints por delante. La gran excepción será Qatar, que no podrá exportar su gas por gasoductos, Arabia Saudita no se lo permitiría, aumentando su dependencia estratégica con Irán.
  • El uso geopolítico de los chokepoints no reducirá la globalización, solo aumentará el poder de los estados poderosos y hará más débil a los ya débiles. Hoy los países más pobres, como Indonesia, Pakistán y Sudán, sufren más inflación y desabastecimiento que los países más ricos. No se pueden dar el lujo de desarrollar nuevas fuentes de energía ni acumular reservas en tiempos de paz. En cambio, los países poderosos, como Estados Unidos, Europa, Japón y China, poseían grandes reservas para momentos como estos. También tienen el poder financiero para desarrollar fuentes sustitutas en el largo plazo mientras buscan otros proveedores de insumos en zonas del mundo menos conflictivas en el corto plazo. Las guerras a través de la historia generalmente perjudican a los más débiles, aun sin participar activamente en el conflicto.

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