Geopolítica Simplificada

102. El Nuevo Orden Global del Petróleo

Antecedentes

Esta semana los Emiratos Árabes anunciaron que se retiraban de la OPEC, el cartel de petróleo que ha influido en el precio del commodity más importante que alimenta a la economía mundial. Hoy la OPEC, junto con su principal socio, Rusia, maneja alrededor del 40% de la oferta mundial. El compromiso de los miembros es regular, a través de cuotas de producción, para mantener precios estables y relativamente altos, y evitar la competencia. La OPEC nació como un medio de presión política liderado por Arabia Saudita en los años 70 para presionar a Occidente a dejar de apoyar a Israel. Con los años se convirtió más en un instrumento económico para mantener el oligopolio y generar rentas extraordinarias para los productores, y desincentivar energías alternativas. Pero nunca dejó de ser una herramienta geopolítica para avanzar otros intereses de las grandes potencias. Al mismo el cartel ha sido debilitado por nuevas tecnologías para producir energía, especialmente el “shale oil”, que permite extraer petróleo en zonas antes inaccesibles. Hoy, gracias al shale oil, Estados Unidos es el principal productor del mundo, lo que le permite estar relativamente protegido del alza del precio mundial por el bloqueo del estrecho de Ormuz. El petróleo en Estados Unidos cuesta entre un 20% y un 30% menos que en Europa o Asia. Mientras tanto, los altos precios perjudican a China y Europa, ayudan a Rusia y favorecen a nuevos productores en expansión como Guyana, Brasil y Argentina, así como a la recuperación de Venezuela.

Mitos actuales

  • El precio del petróleo se mantendrá alto reflejando los riesgos geopolíticos globales. Luego de la guerra, la industria tardará en reconstruir la infraestructura del Golfo, y la incertidumbre sobre el transito vía el estrecho de Ormuz continuará. No obstante, con el tiempo, la nueva oferta proveniente de países no miembros de la OPEC continuará ampliando su producción. Estos países tienen un costo de extracción competitivo, ya sea porque explotan el shale, como Argentina y Canadá, o por su fácil extracción, como Venezuela y los Emiratos Árabes, que buscarán maximizar su producción.

Mis predicciones

  • Grandes importadores como Asia y Europa se apresurarán a reducir su dependencia del petróleo de Medio Oriente, aumentando su producción doméstica e impulsando aún más las fuentes de energías renovables. Aunque sea más costoso, estos países comprarán petróleo y gas licuado de zonas alejadas del conflicto, como América Latina y Estados Unidos, aceptando pagar un extra por seguridad energética. La guerra en Ucrania ya había redirigido el petróleo ruso mayormente hacia India y China. Ahora, con esta guerra, los países consumidores ricos diversificarán aún más sus proveedores para evitar esta situación nuevamente.
  • La Competencia entre Arabia Saudita y los Emiratos aumentará, redefiniendo las alianzas regionales. La salida de los Emiratos de la OPEC es un balde de agua fría para el liderazgo saudí. Emiratos recibió muchos más impactos de misiles y drones iraníes que Arabia Saudita. También, el petróleo saudí puede salir a través de oleoductos que lo conectan directamente con el Mar Rojo, algo que los emiratíes no pueden hacer en la misma magnitud. También Israel acaba de anunciar que desplegó su “Iron Dome” en los Emiratos. A pesar de ser competidores en posicionarse como “hubs” globales, los Emiratos siempre respetaron el liderazgo saudí en la diplomacia regional, incluso cuando firmaron los Acuerdos de Abraham necesitaron el visto bueno saudí. De ahora en más, los Emiratos percibirán que su seguridad está más ligada a Estados Unidos e Israel que a Arabia Saudita.
  • La salida de los Emiratos de la OPEC producirá un efecto dominó. Sin los Emiratos, la capacidad de la OPEC de mantener el precio del petróleo disminuye. Países miembros más chicos, como Irak y Nigeria, con costos de extracción relativamente bajos, tendrán menos incentivos para participar activamente en el cartel o respetar sus cuotas. El resultado en el largo plazo será un precio más bajo del petróleo (cercano a su costo marginal de extracción), pero más volátil y fragmentado, porque menos miembros de la OPEC tendrán incentivos para coordinar producción o almacenar stocks en caso de crisis globales. También Estados Unidos y países productores latinoamericanos como Argentina, Brasil y Venezuela se beneficiarán por el shale, bajos costos de producción y sin el riesgo geopolítico que tienen otros productores en zonas de conflicto.

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