Geopolítica Simplificada

100. Donde esta China?

¿Dónde esta China?

(abril 2026, Columna Número 100)

Antecedentes

Ya alcanzado un cese al fuego, pero no un acuerdo final, las dos partes amenazan con bloquear los buques del otro para presionar en las negociaciones. Ahora la contienda es quién le infringe más dolor económico a la otra parte. Pero posiblemente los más afectados negativamente hoy no son ni la Guardia Revolucionaria ni Estados Unidos, sino Europa, África y Asia, en particular China. Todavía no vemos a la diplomacia china liderando las negociaciones, solo acompañando en las sombras los actuales diálogos a través de terceros países como Pakistán, Egipto y Omán. Antes de la guerra, China importaba 50% del petróleo que consume desde los países del Golfo. Hoy China está consumiendo sus reservas estratégicas de petróleo, que solo durarán hasta mitad de junio. También los precios de otros commodities indispensables como fertilizantes, que son indispensables para su economía continúan subiendo. China tiene mucho que perder en este conflicto: hoy es la fábrica del mundo y necesita insumos baratos. También necesita que sus principales clientes alrededor del mundo continúen creciendo para que la demanda por los productos chinos no disminuya.

Mitos actuales

  • China se beneficia estratégicamente con la guerra porque deja más indefenso a Taiwán. Si bien es cierto que Trump necesitó mover parte de sus flotas, incluido un portaaviones y varias unidades de desembarco marítimo al Golfo Pérsico, Estados Unidos posee sus fuerzas en el Pacífico prácticamente intactas. Las bases americanas en el Pacífico, en Japón, Corea y Filipinas, no movilizaron un solo avión al Golfo y probablemente los submarinos americanos continúan con sus misiones de patrullaje en la region. Actualmente Estados Unidos tiene dos portaaviones desplegados en el Indo-Pacífico y más de 300 aviones de combate en bases regionales, suficientes para que los cálculos de Xi sobre invadir la isla no hayan cambiado.

Mis predicciones

  • China no apoyará militarmente de nuevo a Irán como lo venía haciendo. En las últimas dos décadas, China ha provisto ayuda militar a Irán, sobre todo la tecnología misilística que utiliza Irán para atacar a los países del Golfo y a Israel. Cuando China era todavía un aspirante a superpotencia, esta estrategia de apoyar a estados que desafiaran el orden internacional liderado por Estados Unidos tenía sentido. Países como Irán, Corea del Norte y Venezuela representaban un problema para Estados Unidos, que lo obligaba a destinar recursos diplomáticos, económicos y militares para contener estas amenazas. Pero Irán demostró ser más desestabilizador para la economía global, atacando a Israel y luego al resto de los países del Golfo. Irán se volvió demasiado imprevisible, capaz de afectar al corazón de la economía china. Cuando la paz se restablezca, China será protagonista en la reconstrucción de Irán, pero no lo apoyará más militarmente como lo venía haciendo en el pasado. La ayuda militar estará limitada a equipamientos para restablecer su capacidad represiva interna y mantener la cohesión del país, sin tecnología misilística o nuclear que pueda amenazar nuevamente la paz regional.
  • China coordinará con Estados Unidos temas de seguridad global. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética luchaban indirectamente en lugares como Vietnam y Afganistán, pero nunca se enfrentaron directamente. También se encargaban de que otros conflictos regionales no afectaran el equilibrio de poder entre ellos. Y en las áreas claves de seguridad había cooperación, como fueron los tratados para limitar armas nucleares o misiles intercontinentales. Las superpotencias dictaban las reglas de juego y nadie podía alterar este orden si no servía explícitamente para algunos de sus intereses. Hoy China ocupa el lugar de la Unión Soviética y tendrá que coordinar más con Estados Unidos cómo manejar temas de seguridad que afecten a las dos potencias en el futuro.
  • China aprovechará la imagen negativa que dejará la guerra a Estados Unidos. Beijing se presentará como opción más confiable y previsible frente a las decisiones unilaterales de Washington. En las últimas décadas, China se posicionó como el socio comercial e inversor preponderante para la mayoría de los países del mundo, con relativamente pocos condicionamientos políticos, sin importar si el régimen era democrático, de izquierda o más o menos capitalista. Hoy aprovechará la oportunidad de consolidar su imagen como un socio confiable sin que los líderes mundiales tengan que calcular muchas veces cómo sus decisiones pueden afectar el humor en la Casa Blanca. El objetivo de China no es reemplazar a Estados Unidos de inmediato, sino erosionar gradualmente su liderazgo.

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