Geopolítica Simplificada

108. ¿Israel y Estados Unidos, una relación que se puede quebrar? (publicado en junio 2026)

Antecedentes

Israel y Estados Unidos inicialmente no fueron aliados cuando se creó el Estado judío. El principal aliado era Francia. Solo cuando Egipto intentó tomar el control del Canal de Suez en 1956 y buscó la ayuda de la Unión Soviética, Estados Unidos vio la necesidad de ayudar a Israel militarmente. Israel se transformó en un bastión de Occidente y aliado americano en Medio Oriente para contrarrestar la penetración soviética en los países árabes, en particular en Siria y Egipto. Tras el fin de la Guerra Fría, Israel siguió siendo un aliado estratégico de Estados Unidos, proveyendo inteligencia y apoyo en la guerra contra Al Qaeda e ISIS en Afganistán e Irak. Hoy la alianza presenta fisuras: hay intereses comunes, como que Irán no tenga armas nucleares, pero también hay intereses divergentes. Israel necesita destruir del todo a Hezbollah controlando la parte sur del Líbano, mientras Estados Unidos se conforma con un cese al fuego que le permita alcanzar un acuerdo precario con Irán.

Mitos actuales

  • Israel controla la política de seguridad nacional americana en Medio Oriente a través de poderosos lobbies. En los últimos años esta teoría conspirativa se ha vuelto más popular y muchos podcasters, académicos y políticos de extrema derecha e izquierda la han tomado como una bandera para desacreditar a Israel. En muchos casos son personalidades que aprovechan el momento para atraer seguidores, pero sin duda fondos de países como Qatar alimentan estas teorías para desestabilizar a Israel y ganar influencia en Occidente. Otras potencias como Rusia y China utilizan estas teorías conspirativas para polarizar la política interna americana.

Mis predicciones

  • Israel volverá a cultivar el vínculo bipartidista luego de la era Netanyahu-Trump. Tradicionalmente el vínculo político entre ambos países trascendía por igual a republicanos y demócratas. Luego, Trump y Netanyahu politizaron la relación, sacando provecho mutuo en el corto plazo, pero consumiendo gran parte del capital político que posee Israel en la opinión pública americana, sobre todo con el partido demócrata. Las administraciones que precedan a ambos líderes reconstruirán la relación institucional, indispensable para manejar una agenda de seguridad compleja donde muchas veces hay intereses divergentes, como qué hacer con Hezbollah.
  • Israel recuperará terreno en la batalla mediática en Occidente. La operación de los beepers que diezmó los mandos superiores de Hezbollah tardó 10 años en ejecutarse. Lo mismo pasa con las campañas mediáticas: la misma cantidad de tiempo y recursos debe dedicar Israel a dar batalla en las redes sociales. No basta con ganar batallas en el terreno militar. La opinión pública occidental juega un rol preponderante en moldear la postura de sus políticos. Israel subestimó la capacidad de sus enemigos para propagar sus narrativas y colocar a Israel en el lugar del Estado opresor moderno.
  • La extensión de los Acuerdos de Abraham ayudará a limar diferencias entre ambos países. Excluyendo a Irán, hoy la amenaza más importante para Israel son los grupos terroristas no estatales como Hezbollah, Hamás y los hutíes. Los Acuerdos de Abraham son cruciales para evitar que países como Turquía, Arabia Saudita o Qatar den refugio a estos grupos. Al mismo tiempo, estos acuerdos servirán para que Estados Unidos redireccione sus fuerzas militares hacia Asia para contener la expansión de China.
  • Irán continuará siendo un factor convergente no solo entre Israel y Estados Unidos, sino también con varios países árabes. Más allá del acuerdo final entre Irán y Estados Unidos, sin un cambio de régimen, Irán seguirá siendo un factor de convergencia entre Israel y varios países árabes. Estados Unidos compartirá la carga militar y financiera de contener a Irán con los países árabes del golfo. Estos, a su vez, se apoyarán militarmente en Israel para defenderse de ataques futuros como así también para desestabilizar conjuntamente al régimen islámico en el futuro.
  • Finalmente, la ayuda militar de Estados Unidos se irá reduciendo. Hoy Israel recibe US$ 3.800 millones anuales en ayuda militar de Estados Unidos. Netanyahu ya anunció que esa ayuda irá desapareciendo en los próximos diez años. La economía israelí ya es capaz de desarrollar sistemas de defensa modernos para su propia defensa y exportarlos a aliados. A cambio, puede comprar a Estados Unidos los sistemas que necesite, como misiles Patriot o aviones F-35 mientras lo necesite. Estratégicamente, para Israel es mucho más importante continuar forjando lazos culturales y tecnológicos con Estados Unidos que ayuden a navegar diferencias futuras en temas de seguridad y defensa. No hay alianzas más poderosas que las que se apoyan en valores comunes y que trasciendan los intereses estratégicos de ambas naciones.

Autor

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio