Antecedentes
En unas semanas SpaceX será una compañía pública, capturando la imaginación de todos por la conquista del espacio. SpaceX revolucionó la industria espacial de varias maneras. Primero, creó los primeros cohetes parcialmente reutilizables a gran escala, reduciendo el costo de colocar un kilo en órbita en más del 95%. Luego creó Starlink, la primera red de satélites en órbita baja que puede dar internet de alta velocidad en cualquier lugar del planeta. Los próximos pasos son establecer una presencia permanente en la Luna y eventualmente llegar a Marte. La carrera espacial promete innumerables beneficios económicos: conectividad global, materiales abundantes y acceso casi ilimitado a la energía solar, además de procesos industriales que no contaminan la biosfera terrestre. Pero el principal motivo de esta carrera es geopolítico. Controlar el espacio y estas tecnologías ofrece una ventaja estratégica militar, política y económica para los países que las dominen. Hoy las principales empresas son americanas como SpaceX, de Musk, o Blue Origin, de Bezos, pero China, y en menor medida Rusia, quieren participar en esta carrera.
Mitos actuales
- El sector privado lidera la carrera espacial. Cuando la NASA llegó a la Luna fue una decisión geopolítica para superar a la Unión Soviética, que había liderado la carrera lanzando los primeros satélites al espacio. Una vez que Estados Unidos afianzó su liderazgo tecnológico y militar, los programas espaciales fueron reducidos principalmente al lanzamiento de satélites y a experimentos científicos en órbita terrestre. Luego SpaceX revolucionó la industria con sus cohetes parcialmente reutilizables. Una vez que logró validar su tecnología, la compañía recibió apoyo continuo del gobierno americano mediante contratos civiles y militares para sostener su crecimiento e innovación. Hoy SpaceX continúa siendo uno de los principales contratistas espaciales del gobierno estadounidense. El sector privado continúa necesitando del apoyo financiero de sus gobiernos. A cambio, las compañías deben colaborar con los objetivos de la defensa nacional.
Mis predicciones
- Estados Unidos liderará la carrera espacial durante las próximas décadas. La ventaja tecnológica de SpaceX se mide en años, no en meses. Es muy difícil replicar la reusabilidad de los cohetes. Esto permite lanzar al espacio grandes cantidades de satélites al mismo tiempo. Hoy aproximadamente la mitad de los satélites activos en órbita pertenecen a Starlink. Por otro lado, compañías americanas como Blue Origin, Boeing, Lockheed Martin y Northrop Grumman colaboran con la NASA en el programa Artemis, cuyo objetivo es establecer una presencia humana sostenida en la Luna. Por más que se anuncie que las intenciones son siempre pacíficas y científicas, el objetivo primordial es ganar la carrera espacial frente a China. Dominar el espacio implica tener una ventaja estratégica en el campo de batalla para detectar dónde está el enemigo, dar conectividad a drones y sistemas militares, y realizar operaciones cibernéticas.
- China desarrollará su propio Starlink, y otras potencias tendrán versiones más pequeñas. La conectividad desde el espacio es imprescindible para pelear las guerras del futuro. Un buen ejemplo es cómo Ucrania utiliza Starlink para mantener conectados muchos de sus sistemas militares incluso bajo interferencia electrónica rusa. China ya proyecta construir su propia megaconstelación de satélites. Otras potencias también necesitan redes propias para no depender de Starlink. Europa, Israel y Taiwán probablemente desarrollarán o participarán en sistemas alternativos de conectividad espacial.
- Rusia se concentrará en sistemas anti-Starlink para compensar su retraso en la carrera espacial. Rusia podría producir su propia constelación de satélites, ya que posee infraestructura de lanzamiento y tecnología espacial, aunque gran parte de ella es antigua. Pero sabe que es una carrera en la que difícilmente pueda competir con Estados Unidos y China. Lo que hará es desarrollar tecnología para que, en caso de un conflicto global, pueda anular el acceso de otras potencias a sus redes satelitales. Rusia ya ha probado armas antisatélite capaces de destruir satélites en órbita. El debris generado podría producir un efecto en cascada destruyendo otros satélites y así sucesivamente. Si Rusia no lo tiene, preferirá que nadie lo tenga.
- La Luna tendrá una importancia militar indirecta antes de 2040. Ninguna potencia reconocerá públicamente objetivos militares en la Luna. Sin embargo, las futuras bases lunares servirán para probar tecnologías, monitorear actividades espaciales y asegurar posiciones estratégicas en la órbita lunar. Como ocurre hoy con muchas tecnologías terrestres, los usos científicos y comerciales convivirán con aplicaciones militares. La competencia entre Estados Unidos y China también llegará a la superficie lunar.