Antecedentes
Cuba atraviesa una crisis sin precedentes. Tras la intervención estadounidense en Venezuela, Caracas dejó de enviar petróleo a la isla. Ese suministro no solo sostenía la infraestructura energética cubana, sino que además una parte era revendida para obtener divisas con las que se importaban bienes esenciales. Hoy, México es prácticamente el único proveedor externo de combustible, mientras Estados Unidos presiona para cerrar también ese grifo. A esto se suma el desplome del turismo tras la pandemia, que era, junto con las remesas, la principal fuente de dólares del país. El resultado es un colapso visible: gran parte del territorio no cuenta con electricidad continua y han reaparecido enfermedades infecciosas que no se registraban desde hace décadas.
También desde la pandemia, más de un millón de cubanos abandonaron la isla, en su gran mayoría jóvenes. Con una población que ronda apenas los 11 millones de habitantes, la pérdida de capital humano es profunda. Para Donald Trump, y en particular para Marco Rubio, presionar al régimen cubano aparece como un paso natural luego de la exitosa operación militar en Venezuela. Hoy Cuba no representa una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense: no alberga bases chinas ni rusas. Sin embargo, bajo la renovada doctrina Monroe, la isla debería alinearse con los intereses estratégicos de Washington en el continente: dejar de ser un foco de retórica antiestadounidense, expulsar la influencia china y rusa, y transformarse en una oportunidad económica para las empresas norteamericanas.
Mitos Actuales
- Habrá una revolución interna que derroque al régimen. Si bien la mayoría de los cubanos está exhausta por las penurias impuestas por el régimen de Díaz-Canel, es altamente improbable que la población logre organizarse para derrocar al gobierno. La represión es el aspecto más eficiente del Estado cubano: los disidentes no solo son castigados, sino también sus familiares más cercanos. Cuba, además, es una isla. Es extremadamente difícil infiltrar sistemas de comunicación que permitan una coordinación sostenida, o introducir armas que permitan algún tipo de confrontación armada organizada.
Mis Predicciones
- Trump presionará al régimen cubano para que abra su economía a inversiones estadounidenses. Sheinbaum continuará alineándose con Washington y reducirá los envíos de petróleo a la isla. México no puede darse el lujo de enfrentarse a Trump por Cuba. Sin acceso a combustible, la economía cubana va dejando de funcionar. Trump utilizará esto para forzar a Díaz-Canel a negociar un acuerdo comercial: compras de productos estadounidenses y apertura a inversiones norteamericanas con trato preferencial. La contracara será el desplazamiento de capital europeo en el sector turístico y el fin de acuerdos especiales con Rusia y China.
- Habrá una nueva etapa en la relación bilateral, pero sin apertura democrática. Ambos presidentes podrán presentar el resultado como una victoria. Díaz-Canel lo hará justificando que defendió exitosamente al modelo socialista y ajustando la retórica del régimen a una nueva realidad económica. Trump, imponiendo su voluntad sobre otro país díscolo del continente. Sin embargo, Trump no presionará por una transición democrática. Sabe que eso representaría una amenaza existencial para el régimen y que La Habana no cedería. Imponer esa condición por la fuerza requeriría tropas sobre el terreno y, eventualmente, bajas estadounidenses, algo que Trump no está dispuesto a aceptar ni en Cuba ni en Venezuela. Los soldados muertos en guerras difíciles de justificar cuestan votos. Tampoco querrá que la crisis derive en una emergencia humanitaria que dispare una nueva ola migratoria hacia Estados Unidos y socave su política antiinmigratoria.
- Si Rubio gana más poder en esta administración (y eventualmente es el candidato de Trump para presidente), presionará por un cambio democrático. El compromiso de Rubio con el pueblo cubano y con la diáspora es sustancialmente distinto al de Trump. Hijo de exiliados cubanos, su trayectoria política está marcada por la historia personal de su familia y por el recuerdo constante de las injusticias del régimen. Parte de su carrera fue financiada por empresarios ligados a la diáspora cubana en Miami, lo que le explica tanto sus incentivos políticos como la autoridad moral que revindica. Rubio estaría dispuesto a asumir riesgos que Trump no tomaría, con el objetivo explícito de forzar una mayor apertura democrática.