Geopolítica Simplificada

90. Las Purgas de Xi (publicado en febrero 2026)

Antecedentes

Xi Jinping acaba de remover al comandante de las fuerzas armadas chinas, el general Zhang, acusado de corrupción y espionaje. Este episodio no es un hecho aislado, sino la culminación de una serie de purgas sostenidas dentro del Ejército Chino, orientadas a eliminar focos de corrupción y terminar de someter a las fuerzas armadas al control político directo del liderazgo central. Xi necesita un ejército moderno, disciplinado y absolutamente leal si pretende retomar Taiwán y proyectar poder militar más allá del mar de China.

Lo verdaderamente llamativo es que Zhang era el último general con experiencia real de combate (participó en la guerra contra Vietnam en 1979), era un hombre de confianza de Xi, y además concentraba poder propio dentro de la estructura militar. Xi y Zhang compartieron trayectorias similares: fueron contemporáneos en sus carreras y sus padres habían combatido junto a Mao durante las guerras de unificación que culminaron en 1949. Al remover a Zhang, Xi no solo elimina a un potencial contrapeso interno, sino que consolida su control personal sobre las fuerzas armadas y centraliza aún más la decisión estratégica más sensible del régimen: si invadir o no Taiwán, y cuándo hacerlo.

En paralelo, China continúa acelerando su proceso de modernización militar. El desarrollo de misiles hipersónicos capaces de amenazar portaaviones estadounidenses a miles de kilómetros, la expansión de su arsenal nuclear para disuadir una escalada en un conflicto convencional, y el fortalecimiento de la capacidad de operaciones conjuntas entre las distintas ramas de las fuerzas armadas apuntan todas en la misma dirección. Un ejército técnicamente avanzado, políticamente subordinado y operativamente integrado es una condición indispensable para que Beijing pueda considerar seriamente una operación militar de gran escala.

Mitos Actuales

  • Sin una invasión militar, Xi puede lograr la reunificación. La idea de que China puede alcanzar la reunificación con Taiwán exclusivamente mediante paciencia estratégica y presión política supone que el paso del tiempo juega automáticamente a favor de Beijing. Según este argumento, bastaría con intensificar el cerco diplomático, económico y militar para que, eventualmente, Taiwán elija la reunificación como mal menor frente a una invasión. El problema es que ese escenario solo podría materializarse después de muchas décadas. Taiwán sigue siendo el corazón del ecosistema global de semiconductores avanzados para inteligencia artificial, incluidos los chips más sofisticados utilizados por empresas como NVIDIA. Trasladar ese entramado industrial a Estados Unidos requiere todavía años, enormes inversiones y un nivel de know-how que no se puede replicar rápidamente. En la doctrina del Partido Comunista Chino reconfigurada por Xi Jinping, la recuperación de Taiwán es una prioridad histórica y nacional.

Mis Predicciones

  • En el corto plazo, una invasión a Taiwán es menos probable. Tras la salida de Zhang, los generales que permanecen en la cúpula militar están más enfocados en su supervivencia política y personal que en perfeccionar planes de invasión. Las purgas refuerzan la disciplina y desarticulan facciones que podrían desafiar a la cúpula política, pero al mismo tiempo generan incertidumbre, temor y parálisis decisoria dentro del mando militar.
  • Después de 2027, la probabilidad de una invasión aumenta. El próximo Congreso del Partido Comunista Chino se celebrará en octubre de 2027 y todo indica que Xi Jinping continuará como líder absoluto. Para entonces, Xi habrá completado la reconfiguración de la cúpula militar, asegurándose una cadena de mando que responda de forma vertical a su autoridad. Zhang representaba un enfoque prudente hacia Taiwán, consciente de la enorme complejidad de una invasión anfibia y de la posible reacción de Estados Unidos y Japón. Su ausencia reduce las voces internas que advertían sobre los riesgos de una escalada.
  • La aparente indiferencia de Trump influye en el cálculo estratégico de Xi. El último documento de estrategia nacional estadounidense de 2025 no menciona a Taiwán, y el tema ha estado ausente de la agenda pública en las recientes interacciones bilaterales entre ambas potencias. Desde Beijing, esto puede interpretarse como una señal de que Trump no estaría dispuesto a poner en riesgo la vida de miles de soldados estadounidenses para defender la isla. Un ataque relámpago que combine la decapitación de la cúpula política y militar taiwanesa, un ciberataque que paralice las comunicaciones y un bloqueo naval sorpresivo podría colocar a Washington ante un hecho consumado, forzando a Trump a negociar un “gran deal”: acceso garantizado a los chips y una autonomía limitada para Taiwán, en un esquema más cercano al modelo de Hong Kong. Xi sabe que Trump dejará el poder en 2029 y que para entonces él tendrá 76 años. La ventana política y biológica es siempre finita para los grandes lideres.

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