Geopolítica Simplificada

89. El Fin de las Guerras en Medio Oriente (publicado en enero 2026)

Antecedentes

Israel consiguió la supremacía militar sobre los proxies que lo rodeaban. Hamás y Hezbolá dejaron de ser una amenaza existencial para la población israelí. El régimen de Assad implosionó y Siria dejó de ser un Estado capaz de proteger grupos desestabilizadores, como las fuerzas kurdas en la frontera con Turquía, o como plataforma para fuerzas paramilitares iraníes. También estamos viendo el principio del fin de Irán como autocracia islamista antioccidental. Después de la guerra de doce días y la represión generalizada contra su propia población, el régimen se encuentra más débil que nunca.

Hoy Israel, Arabia Saudita y Turquía son las tres potencias económicas y militares regionales que decidirán el futuro de Medio Oriente. No comparten fronteras entre sí, pero sí comparten fuertes incentivos para asegurar un nuevo orden regional donde cada Estado pueda garantizar su seguridad interna —en el caso de Arabia Saudita y Turquía, que no emerjan facciones internas capaces de desestabilizar al régimen— y su seguridad externa, evitando la aparición de un enemigo con capacidad de representar una amenaza existencial. Los tres países poseen poblaciones relativamente jóvenes y necesitan una paz estable y predecible para que sus economías continúen creciendo y puedan ofrecer empleo y prosperidad a sus sociedades.

Mitos Actuales

  • Habrá un conflicto militar inminente entre Turquía e Israel. Si bien es cierto que ambos países compiten por el control indirecto de partes de Siria a través de facciones aliadas, no llegarán a enfrentarse militarmente de forma directa. Siria se ha convertido en un “Estado tapón”, con un gobierno central incapaz de controlar la totalidad de su territorio. Las potencias limítrofes se asegurarán de que el país no sea nuevamente una plataforma de grupos remanentes de ISIS u otras organizaciones yihadistas.

Mis Predicciones

  • No habrá más guerras regionales entre estados. El nuevo Irán que emerja no tendrá en su doctrina ideológica la retórica antioccidental y antisionista, que solo le brindó decadencia económica y aislamiento internacional a su población. Arabia Saudita continuará su acercamiento informal y pragmático con Israel para potenciar el crecimiento económico y el intercambio tecnológico. Desde una perspectiva estratégica para Arabia Saudita, Israel funciona además como un contrabalanceo natural al ascenso de Turquía como potencial líder del mundo sunita. Turquía, por su parte, busca una nueva identidad geopolítica como líder regional tras décadas de frustración con Europa y su exclusión de la Unión Europea. Sin embargo, su ambición siempre estará contenida por su membresía en la OTAN y su condición de aliado militar de Estados Unidos. Este delicado equilibrio de poder entre las tres potencias podría sostenerse de manera estable durante las próximas décadas bajo el paraguas de Estados Unidos.
  • La decadencia relativa del petróleo ya no permite financiar guerras costosas. Las energías renovables continúan presionando estructuralmente a la baja el precio del petróleo. A esto se suman las nuevas tecnologías de fracking, que permiten extraer petróleo en lugares antes impensados como Texas o Argentina. El petróleo ha dejado de ser un arma geopolítica efectiva, y mucho menos un recurso para desperdiciar los últimos años de ingresos extraordinarios en guerras ajenas. Los países del Golfo necesitan diversificar sus economías, especialmente atrayendo turismo, inversión extranjera y capital humano.
  • Los países árabes se centrarán en consolidar su poder interno. Luego de la guerra de 1973, Egipto abandonó a Israel como enemigo existencial y sus líderes, con resultados dispares, se enfocaron en cómo desarrollar su país. En 2012, la Hermandad Musulmana tomó el poder por un breve período, hasta que el ejército y las élites lo recuperaron por la fuerza ante el temor de convertirse en un nuevo Irán. Ningún otro país árabe quiere atravesar ese proceso. Los líderes regionales entienden que las autocracias solo pueden sostenerse si van acompañadas de modernización económica, como única forma de ofrecer a las poblaciones jóvenes expectativas reales de prosperidad y evitar que caigan en manos de ideologías extremistas. Amasar y mantener grandes ejércitos convencionales resulta contraproducente para el desarrollo económico.
  • Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita encontrarán acuerdos de convivencia. Hasta hace poco, Emiratos y Arabia Saudita apoyaban a facciones opuestas en la guerra civil en Yemen, pero Emiratos retiró repentinamente su apoyo militar. Yemen forma parte del Golfo Pérsico y de su esfera de seguridad inmediata. Las potencias del Golfo están convergiendo hacia el entendimiento de que no puede haber competencia militar abierta dentro de la región. El turismo global huye de las guerras, y con él se van inversiones y oportunidades de desarrollo. La competencia por recursos e influencia se limitará a África, donde estas potencias podrán apoyar facciones locales para asegurar acceso a minerales estratégicos, puertos y proyección geopolítica, sin poner en riesgo la estabilidad de su propio vecindario.

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