Geopolítica Simplificada

87. Qué pasará en Irán (publicado en enero 2026)

Antecedentes

Ni la CIA, ni el Mossad, ni el FSB ruso saben con certeza el futuro del régimen iraní. A diferencia de las protestas de años anteriores, esta vez no estallaron por un reclamo puntual —ni por elecciones justas ni por libertades civiles—, sino por algo más profundo: la incapacidad estructural del régimen para ofrecer servicios dignos a su población. Los síntomas de la crisis son tres y afectan a todos por igual: la escasez de agua en casi todo el país, una inflación descontrolada y la humillante derrota militar en apenas doce días frente a Israel, el enemigo que el propio régimen prometió destruir. Las manifestaciones se extendieron por todo el espectro social: barrios pobres, clase media urbana, trabajadores rurales y habitantes de las principales ciudades. El régimen de los ayatolás teme por su supervivencia y está dispuesto a reprimir con toda la violencia que sea necesaria. Saben que, si pierden el poder, también corren riesgo sus privilegios y sus vidas. Mientras tanto, los países vecinos y las grandes potencias observan con cautela. Israel permanece alerta ante la posibilidad de que, en un acto desesperado, Teherán intente desviar la crisis interna hacia un conflicto externo. Trump amenaza con ataques aéreos si el régimen sigue masacrando a manifestantes. Los países árabes analizan cómo un cambio de liderazgo podría alterar el equilibrio de poder en Medio Oriente. Y China y Rusia buscan proteger sus intereses: petróleo barato para Pekín y un aliado estratégico para Moscú en su guerra en Ucrania.

Mitos Actuales

  • La caída del régimen iniciará una transición democrática. Muchos imaginan que, si el régimen colapsa, surgiría automáticamente un proceso ordenado hacia la democracia. Incluso algunos ven al hijo del Sha como un posible líder de transición hacia una monarquía constitucional. Pero este escenario no es realista. Él no representa a la oposición en el exilio ni tiene influencia sobre las élites dentro de Irán. Además, las protestas carecen de liderazgo organizado, lo que dificulta la formación de un gobierno democrático de transición. Si el régimen se fractura, lo más probable es que surja una nueva coalición interna: que el ayatolá sea obligado a ceder el poder a una junta militar, posiblemente con figuras de la oposición, para restaurar el orden, lanzar reformas económicas básicas y, con el tiempo, permitir mayores libertades políticas.

Mis Predicciones

  • Estados Unidos no hará lo que hizo en Venezuela. Trump no solo extrajo a maduro, sino que también desmanteló toda la capacidad antiaérea defensiva del chavismo. Hoy la fuerza área americana tiene libre acceso al espacio aéreo venezolano. Para hacer lo mismo en irán debería atacar durante varios días a las defensas iranies como lo hizo anteriormente Israel. Hoy Estados Unidos no tiene esas fuerzas en la región. Como mucho, solo podría atacar cuarteles paramilitares o policiales involucrados en la represión con misiles de largo alcance. Pero un bombardeo profundo contra infraestructura estratégica o instalaciones nucleares sería contraproducente: permitiría al régimen justificar la violencia interna y reforzar su narrativa de que las protestas son una conspiración estadounidense o israelí. También los países árabes presionan a Estados Unidos para que no haya ataque a gran escala, saben que las revoluciones son contagiosas y temen por su propia estabilidad interna.
  • Estados Unidos seguirá presionando con más sanciones, ciberataques y el contrabando de terminales Starlink. Las sanciones continuarán erosionando la economía iraní y alimentando el descontento social que debilita al régimen. Los ciberataques apuntarán a dificultar la coordinación de las fuerzas de seguridad y ralentizar su capacidad represiva. Y, finalmente, el ingreso clandestino de terminales Starlink permitirá a los manifestantes documentar y difundir al mundo la brutalidad estatal, reduciendo la capacidad del régimen de ocultar la represión y controlar la narrativa.
  • Irán no ataca preventivamente a Israel. Aunque podría verse como una maniobra desesperada para desviar la atención de las protestas, sería una decisión suicida. Israel respondería con una campaña militar diseñada para desmantelar la estructura del régimen, probablemente con apoyo estadounidense. El régimen entiende que las probabilidades de sobrevivir a una nueva guerra contra Israel son mínimas.
  • El régimen evolucionará hacia una política más nacionalista y menos islamista. Presionado por la crisis económica, por la magnitud de las protestas y por la frágil salud del líder supremo —de 86 años y gravemente enfermo—, el régimen tiene cada vez menos margen para sostener su ideología islámica y antioccidental. Para sobrevivir, una nueva coalición dentro del régimen deberá reducir el apoyo a proxis externos que se han vuelto financieramente insostenibles, moderar su programa nuclear para obtener alivio de sanciones y bajar el nivel de confrontación con Occidente. Por último, Rusia y China, sus alienados más importantes, solo ofrecen su respaldo público incondicional, pero en la práctica no dan el apoyo económico y militar que el régimen necesitaría para no cambiar.

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