Antecedentes:
Finalmente, Maduro entendió que Trump no estaba “blufeando”. Lo que nadie anticipó fue que el presidente estadounidense optaría por la alternativa militar más arriesgada, pero también la que mayor rédito político podía ofrecerle: capturar a Maduro con vida en pleno centro de Caracas. La operación se ejecutó con éxito, sin bajas entre las fuerzas estadounidenses y, hasta ahora, sin reportes confirmados de víctimas civiles venezolanas. Las fuerzas estadounidenses bombardearon varios aeropuertos —incluido el internacional de Maiquetía—, probablemente por la presencia de baterías antiaéreas, y también cuarteles militares dentro de Caracas. Sin embargo, evitaron atacar infraestructura crítica del país.
Trump anunció inmediatamente que Estados Unidos administrará Venezuela de forma interina y que el petróleo financiará la operación. Pero dejó dudas sobre quién será su interlocutor con poder dentro del país: si algún líder de la oposición como Machado, o alguien del régimen como la vicepresidenta Delcy Rodríguez. La administración trumpista evalúa en estos momentos cuál es la mejor forma de establecer un gobierno de transición que preserve la paz y el orden hasta la celebración de nuevas elecciones. Más allá de los acontecimientos que se desarrollarán en los próximos días, ya es posible anticipar qué escenarios pueden —y cuáles no pueden— abrirse para Venezuela, y cómo este giro impactará el mapa geopolítico internacional.
Mitos Actuales:
- Estados Unidos puede asumir transitoriamente el poder en Venezuela. Aunque Trump lo haya afirmado, no es posible. Estados Unidos necesitaría al menos 100.000 tropas en el territorio venezolano para prescindir de las fuerzas de seguridad locales. Políticamente no está dispuesto a recrear una ocupación como ocurrió en Irak o Afganistán. Trump necesita rápidamente elegir un interlocutor local – ya sea del régimen actual o de la oposición – para comenzar una transición.
- Fue una operación encubierta negociada con Maduro. Maduro tuvo varias oportunidades para negociar un exilio llevándose parte de su fortuna y su séquito. Arriesgar su vida, pasar años por las cortes de Nueva York, y sufrir una humillación constante, no parece un camino sensato cuando las alternativas eran infinitamente mejores.
- Trump coordinó la invasión con Putin. Nada más alejado de la realidad. Trump ni siquiera informó a los líderes de su propio Congreso. La sorpresa militar es una ventaja táctica. No necesitaba avisar a aliados ni a rivales: la operación no ponía en riesgo a personal ruso, chino o iraní. Las únicas bajas habrían sido los guardaespaldas cubanos responsables de la custodia personal de Maduro y soldados venezolanos en sus cuarteles.
Mis Predicciones:
- Trump seguirá utilizando la fuerza militar si fuera necesario. Los militares venezolanos saben que no tienen capacidad operativa para enfrentarse a las fuerzas estadounidenses. Los pocos enfrentamientos que ocurrieron terminaron rápidamente debido a la abrumadora superioridad militar americana. Ningún oficial está dispuesto a arriesgar su vida para defender lo que queda de un régimen decapitado. Lo que todavía no queda claro es quién encabezará el gobierno de transición, y a quién las fuerzas militares deben responder. Trump mantiene sus opciones mientras mantenga la supremacía militar, no mueran civiles, y conserve el apoyo implícito de la sociedad venezolana.
- Putin aprovechará la invasión estadounidense para justificar su propia guerra. Xi también. Aunque las situaciones no sean comparables, primero condenará la operación en Venezuela y luego la usará como argumento para legitimar su invasión a Ucrania: “si Estados Unidos interviene para proteger sus intereses, Rusia también”. Xi, en menor medida, intentará algo similar. Si Venezuela puede ser presentada como una amenaza para los intereses estadounidenses, Pekín argumentará que Taiwán —a solo 100 km de la costa china, considerado por China como una provincia propia y armado por los rivales de Pekín— representa una amenaza aún mayor para su seguridad.
- Los gobiernos de izquierda latinoamericanos y el Partido Demócrata insistirán en la ilegalidad de la invasión. Denunciarán la “política imperial y belicista” de Trump, pero mientras no haya bajas militares o civiles, la opinión pública del hemisferio no se opondrá de manera significativa. Más de ocho millones de venezolanos exiliados en la región recuerdan diariamente la impunidad y la injusticia del régimen chavista, lo que reduce el costo político de la intervención.
- El régimen cubano tiembla. Además del petróleo venezolano, la protección personal de Maduro era una pieza vital para demostrar la capacidad y profesionalismo del aparato de seguridad cubano. Ahora, la facilidad con la que las fuerzas estadounidenses capturaron al líder venezolano envía un mensaje inquietante a los jóvenes cubanos: el régimen no es infalible y puede ser derrotado.