Antecedentes:
Ni Trump ni Zelenski saben con certeza cuál es el verdadero punto de inflexión de Putin para firmar la paz. Históricamente, los diplomáticos rusos negocian hasta el último momento defendiendo sus demandas máximas: la cesión de gran parte del Donbás, el reconocimiento internacional de la anexión de Crimea, la neutralidad permanente de Ucrania y algún tipo de desarme. Trump está dispuesto a ceder en varios de estos puntos a cambio de un acuerdo de paz: por ejemplo, reconocer a Crimea, limitar el tamaño del ejército ucraniano a unos 800.000 efectivos y garantizar que Ucrania no ingresará en la OTAN. Pero, más allá del texto final del acuerdo, Putin no quedará satisfecho. Cualquier tregua será para él un interludio: una oportunidad para rearmar sus fuerzas, recomponer la economía rusa y continuar desestabilizando a Ucrania y al resto de Europa del Este. La nueva retórica nacionalista del Kremlin se apoya en dos pilares: la idea de recuperar territorios perdidos tras la disolución de la Unión Soviética y la narrativa de que Occidente adopta una actitud provocadora hacia Rusia. Desde esa lógica, Putin interpretará cualquier acción defensiva europea para justificar su expansionismo militar.
Mitos Comunes:
- Rusia necesita países neutrales entre la OTAN y su territorio para garantizar su seguridad. Históricamente, Rusia ha temido invasiones a su vasto territorio, como ocurrió con Napoleón en el siglo XIX y con Hitler en el siglo XX. Pero desde el inicio de la Guerra Fría, ninguna potencia occidental ha intentado invadir territorio ruso. Ni siquiera en el momento de mayor debilidad de Moscú —la disolución de la Unión Soviética— la OTAN o los nuevos Estados postsoviéticos amenazaron su integridad territorial. De hecho, Suecia y Finlandia abandonaron su tradición de neutralidad y se unieron a la OTAN solo después de que Rusia invadiera Ucrania, por temor a convertirse en los próximos objetivos. La OTAN nació como una alianza defensiva y continúa siéndolo: sus capacidades militares están diseñadas para detener una agresión desde el este, no para avanzar por las estepas rusas.
Mis Predicciones:
- Rusia continuará con ataques “sucios” y provocaciones después de un acuerdo de paz. En Ucrania, Moscú armará y financiará fuerzas paramilitares cerca de la línea de contacto para seguir desestabilizando al país. En los Estados bálticos, Polonia, Rumania y Moldavia, Rusia seguirá violando el espacio aéreo con drones y aviones de combate para provocar a la OTAN, medir sus defensas y justificar su propio rearme interno.
- Putin aprovechará la tregua para reconstruir su capacidad militar.
La economía rusa dejó de crecer: las sanciones siguen impactando, y los precios deprimidos del petróleo limitan sus ingresos. Rusia necesita tiempo para que la economía se recupere, para que Trump y Europa relajen sanciones y para redirigir más recursos a la industria militar. Moscú perdió la mitad de sus tanques y más de un millón de soldados entre muertos y heridos; su prioridad será recomponer ese poder. - Putin seguirá buscando fracturar la alianza europea. Continuará hostigando a países firmemente antirrusos —como el Reino Unido o Polonia— mientras seduce a gobiernos más cercanos a su visión nacionalista —como los de Eslovaquia o Hungría—. Algunos líderes europeos simpatizan con el discurso nacionalista de Putin y necesitan su energía barata para estimular sus economías.
- Europa reclutará más soldados y reactivará su industria militar. Varios países reinstaurarán el servicio militar obligatorio. Ya comenzaron ejercicios civiles para prepararse ante conflictos futuros. Trump dejó claro que Europa debe hacerse cargo de su propia defensa y contener a Rusia. Si Estados Unidos se ve obligado a enfrentar un conflicto en el Pacífico, no tendrá tropas ni armamento suficientes para reforzar el frente europeo.
- Ucrania seguirá armándose para garantizar su propia seguridad.
Kiev no confiará plenamente en ninguna garantía de seguridad ofrecida por Estados Unidos o Europa. Continuará expandiendo su industria militar enfocada en drones y mantendrá el entrenamiento intensivo de su ejército. Una vez firmada la paz, comenzará lamentablemente la cuenta regresiva hacia la próxima guerra en Europa, posiblemente otra vez en suelo ucraniano.